En mi pueblo hay varias cosas por las que se nos conoce, una de ellas son las "papas" fritas a máquina.
Hoy en día hay muchos pueblos que las hacen de forma industrial, las envasan y las venden como algo artesano. Aquí no, aquí nos gusta comerlas calentitas y recién fritas. De forma que en cuanto llega el buen tiempo se ponen los puestos de patatas en los sitios estratégicos donde salimos a tomar el fresco y un cerveza para refrescar los calores de la subbética cordobesa.
Puedes pedir una tapa pero siempre hay alguien que pregunta ¿vamos a por las papas?. !Claro! se coma lo que se coma, las papas fritas tienen que estar, así que mientras el camarero te sirve te vas a comprarlas que lo tienes al lado.
En invierno cuando no apetece salir a comprarlas y no te compensa porque cuando llegas a casa están frías, lo mejor es hacerlas en casa.
De siempre hay en mi casa una tabla de cortar patatas, y el día que, de pequeños, mi madre las freía no se terminaba nunca de llenar el plato porque las comíamos directamente con el consiguiente vocinazo de la cocinera que nos recriminaba por no tener paciencia.
Hace años cuando empecé a hacer minis quise hacer una para mi cocina pero como utilicé la hoja de un sacapuntas me salió enorme.
Peroooooooo ¿quién hace las minis en madera más bien hechas? pues sí, José Luís.
http://www.telefonica.net/web2/miniaturasmjose/
Y después de la tabla del pan le propuse hacer una mandolina de madera ( no sabía que se llamaba así hasta que no empecé a buscar para decirle como eran) como la de mi madre de toda la vida.
Aceptó este nuevo reto y aquí están.
Y no sólo me ha hecho una sino tres en tres maderas diferentes ¿No son divinas?.
Ya estoy trabajando para darles uso.